Las diferencias de suelo entre un sector y otro en Peñalolén son notorias. No es lo mismo cimentar en la zona alta de avenida Grecia, apoyada sobre la grava fluvial del cono del Mapocho, que hacerlo en sectores bajos hacia Tobalaba, donde aparecen suelos más finos con intercalaciones de ceniza volcánica. Esta variabilidad hace que el diseño de aislación sísmica de base no sea un simple catálogo de aisladores. En nuestro laboratorio revisamos que el modelo de cálculo converse con la realidad del subsuelo. Para eso, el perfil de velocidades de onda de corte que entrega un ensayo MASW en el terreno específico de la obra es el punto de partida que todo buen diseño estructural necesita. Si la mecánica de suelo de apoyo no se caracteriza con precisión, el período objetivo del sistema aislado puede derivar y la respuesta del edificio durante un sismo subductivo o cortical cambia por completo.
Un aislador mal caracterizado en laboratorio puede amplificar la demanda sísmica en lugar de reducirla, sobre todo en suelos blandos como algunos sectores de la cuenca de Santiago.
Dudas habituales
¿Qué norma rige el diseño de aislación sísmica de base en Chile?
La norma específica es la NCh2745.Of2013, que establece los criterios de análisis, diseño y ensayo de sistemas de aislación. Se complementa con la NCh433 para la clasificación del suelo de fundación y la demanda sísmica de base. En nuestro laboratorio seguimos esos lineamientos para verificar los prototipos.
¿En qué tipo de suelo de Peñalolén es más recomendable la aislación?
En zonas con suelo tipo B o C, como la grava densa del cono aluvial, el sistema funciona de manera óptima porque el suelo no amplifica la demanda en el período largo del aislado. En suelos tipo D o con intercalaciones blandas, es mandatorio hacer un estudio de sitio muy detallado para evitar problemas de resonancia.
¿Cuál es el rango de costo para verificar un diseño de aislación?
La verificación de un diseño de aislación sísmica de base, incluyendo la campaña geofísica y los ensayos de control de aisladores, puede variar entre $1.834.000 y $3.839.000, dependiendo del número de dispositivos a ensayar y la profundidad del estudio de suelo requerido en la comuna.